ENTRE LA CASA VIVIDA Y LA CASA IMAGINADA:
ASPIRACIONES HABITACIONALES Y
HORIZONTES DE MOVILIDAD SOCIAL EN
ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS
BETWEEN THE LIVED HOUSE AND THE IMAGINED
HOUSE: HOUSING ASPIRATIONS AND HORIZONS OF
SOCIAL MOBILITY AMONG UNIVERSITY STUDENTS
Francisco Partida Hoy
Universidad de Guadalajara, México
pág. 1541
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i5.26047
Entre la Casa Vivida y la Casa Imaginada: Aspiraciones Habitacionales y
Horizontes de Movilidad Social en Estudiantes Universitarios
Francisco Partida Hoy
1
francisco.partida@academicos.udg.mx
https://orcid.org/0000-0003-2319-3282
Universidad de Guadalajara
Guadalajara, México
RESUMEN
La vivienda ocupa un lugar central en los proyectos de vida, no solo como estructura material, sino
como espacio simbólico en el que se proyectan expectativas, aspiraciones y posiciones sociales. Este
estudio analiza las aspiraciones habitacionales de estudiantes universitarios próximos a egresar,
mediante la comparación entre las características de su vivienda actual y aquellas de la vivienda que
imaginan habitar en un horizonte de diez años. Desde un enfoque exploratorio, la investigación combina
técnicas visuales y narrativas para identificar cambios en la forma de concebir el espacio doméstico y
sus funciones. Los participantes elaboraron croquis de su vivienda actual y de su vivienda futura,
acompañados de descripciones escritas sobre sus características, usos y significados. El análisis integra
procedimientos de codificación visual y análisis temático de las narrativas. Los resultados muestran una
transformación significativa en las expectativas habitacionales: mientras la vivienda actual aparece
representada como un espacio denso, funcional y fuertemente articulado alrededor de la vida familiar,
la vivienda imaginada se configura como un entorno amplio, diversificado e individualizado, en el que
adquieren mayor presencia los espacios especializados, la privacidad, el confort y las aspiraciones
asociadas con una mayor autonomía personal, así como con nuevas formas de bienestar y realización
personal.
Palabras clave: aspiraciones habitacionales, juventud, vivienda, imaginarios sociales, desigualdad
espacial
1
Autor principal
Correspondencia: francisco.partida@academicos.udg.mx
pág. 1542
Between the Lived House and the Imagined House: Housing Aspirations
and Horizons of Social Mobility Among University Students
ABSTRACT
Housing plays a central role in life projects, not only as a material structure but also as a symbolic space
in which expectations, aspirations, and social positions are projected. This study analyzes the housing
aspirations of university students approaching graduation by comparing their current dwelling with the
home they imagine inhabiting within a ten-year horizon. Using an exploratory approach, the research
combines visual and narrative techniques to identify changes in how domestic space and its functions
are conceived. Participants produced sketches of their current and future homes, accompanied by
written descriptions of their characteristics, uses, and meanings. The analysis integrates visual coding
and thematic analysis of the narratives. The findings show a significant transformation in housing
expectations: while current housing is represented as dense, functional, and strongly organized around
family life, the imagined home is configured as a larger, more diversified, and individualized
environment in which specialized spaces, privacy, comfort, and aspirations for greater personal
autonomy become more prominent, together with new forms of well-being and personal fulfillment.
Keywords: housing aspirations, youth, housing, social imaginaries, spatial inequality
Artículo recibido 15 julio 2026
Aceptado para publicación: 23 agosto 2026
pág. 1543
INTRODUCCIÓN
La vivienda como expectativa de vida adulta
La vivienda ocupa un lugar central en los proyectos de vida de las personas. Más allá de su dimensión
material como espacio de resguardo, la casa constituye un símbolo de estabilidad, autonomía y
pertenencia social. Como ha señalado Gaston Bachelard, el hogar no es únicamente una estructura
física, sino un espacio profundamente cargado de significados afectivos y simbólicos que modelan la
experiencia humana del habitar (Bachelard, 1965).
Desde una perspectiva sociológica, el acceso a una vivienda independiente suele formar parte de los
hitos que marcan el tránsito hacia la vida adulta. La consolidación de una residencia propia se vincula
con procesos de autonomía personal, formación de hogares y estabilidad económica (Forrest &
Hirayama, 2009). En muchas sociedades contemporáneas, la vivienda representa también uno de los
principales activos materiales y simbólicos asociados al éxito y la seguridad social.
En este sentido, la vivienda no sólo refleja condiciones socioeconómicas, sino también expectativas,
aspiraciones y representaciones del futuro. Como ha argumentado Pierre Bourdieu, las aspiraciones
sociales están profundamente influenciadas por la posición que los individuos ocupan dentro de la
estructura social y por los habitus que orientan sus expectativas de vida (Bourdieu, 1984). Así, imaginar
una vivienda futura implica proyectar también una determinada posición social y un estilo de vida
deseado.
El egreso universitario como umbral biográfico
El momento de egresar de la educación superior representa un umbral biográfico particularmente
significativo dentro de las trayectorias juveniles. Diversos estudios sobre transiciones a la vida adulta
han señalado que el paso de la educación al empleo suele estar acompañado por cambios importantes
en los arreglos residenciales y en los proyectos de vida (Arnett, 2000; Holdsworth, 2013).
En este contexto, la vivienda adquiere una dimensión prospectiva: los estudiantes próximos a concluir
sus estudios comienzan a imaginar las condiciones materiales y espaciales de su vida futura. Estas
expectativas pueden estar influenciadas por diversos factores, entre ellos el origen social, las
condiciones habitacionales del hogar familiar, las perspectivas laborales y las transformaciones del
mercado de vivienda.
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En América Latina, investigaciones sobre juventud y vivienda han mostrado que las transiciones
residenciales suelen ser más complejas debido a factores estructurales como la precariedad laboral, los
altos costos del suelo urbano y las limitaciones del acceso al crédito hipotecario (Gilbert, 2012; Duhau
& Giglia, 2008). En este contexto, las aspiraciones habitacionales de los jóvenes pueden revelar
tensiones entre deseos de movilidad social y restricciones estructurales del mercado habitacional.
Las aspiraciones habitacionales adquieren especial interés cuando se estudian en una etapa en la que las
decisiones sobre empleo, residencia y formación de nuevos hogares todavía no están completamente
definidas. Para los estudiantes universitarios próximos al egreso, imaginar la vivienda futura supone
anticipar no sólo una solución residencial, sino una cierta organización de la vida cotidiana. En esa
proyección se entrecruzan expectativas de independencia, estabilidad económica, privacidad,
convivencia y bienestar. Por ello, la vivienda imaginada puede leerse como una expresión concreta de
expectativas más amplias sobre la vida adulta y sobre el lugar que se espera ocupar en la estructura
social.
Esta perspectiva resulta pertinente porque las aspiraciones no se construyen en el vacío. Como plantea
Appadurai (2004), la capacidad de aspirar se desarrolla dentro de marcos culturales que hacen pensables
ciertos futuros y no otros. En el ámbito de la vivienda, esos marcos se alimentan de la experiencia
doméstica, de los referentes familiares, de las imágenes socialmente asociadas al éxito y de las
posibilidades que los sujetos perciben en su entorno. Comparar la casa vivida con la casa imaginada
permite, por tanto, observar una distancia significativa: la que existe entre las condiciones espaciales
experimentadas en el presente y aquello que se considera deseable o alcanzable para el futuro.
En el caso de jóvenes universitarios, esa distancia resulta especialmente sugerente. La educación
superior suele estar acompañada por expectativas de movilidad ocupacional y económica, pero dichas
expectativas no se traducen automáticamente en movilidad residencial. El acceso a suelo, crédito y
vivienda se encuentra condicionado por factores estructurales que pueden limitar o posponer la
independencia habitacional. De ahí que el interés de este trabajo no consista en determinar si las
viviendas imaginadas llegarán efectivamente a materializarse, sino en comprender qué revelan esas
representaciones acerca de los horizontes de bienestar, autonomía y movilidad social de quienes están
próximos a iniciar una nueva etapa de su trayectoria biográfica.
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Propósito del estudio
A partir de estas consideraciones, este estudio analiza las aspiraciones habitacionales de estudiantes
universitarios próximos a egresar, comparando dos dimensiones complementarias:
• la vivienda actual o familiar en la que han desarrollado su vida cotidiana
• la vivienda que imaginan habitar en un horizonte temporal de diez años
Para ello se emplea una estrategia metodológica que combina representaciones gráficas (croquis de
vivienda) y narrativas descriptivas, con el fin de captar tanto los aspectos espaciales como los
significados simbólicos asociados a la vivienda.
Este enfoque permite explorar cómo los estudiantes imaginan su futuro residencial y cómo estas
aspiraciones se relacionan con sus condiciones habitacionales actuales, aportando así elementos para
comprender las expectativas habitacionales de una generación que se encuentra en transición hacia la
vida adulta.
Este estudio aporta evidencia empírica sobre la relación entre condiciones habitacionales presentes y
aspiraciones futuras en jóvenes universitarios, así como una aproximación metodológica que integra
representaciones gráficas y narrativas para el análisis del habitar.
MARCO CONCEPTUAL
El análisis de las aspiraciones habitacionales de los jóvenes puede abordarse desde diversos enfoques
teóricos que articulan dimensiones culturales, sociales y espaciales de la vivienda. En este estudio se
consideran tres ejes conceptuales principales: los imaginarios sociales del futuro, la vivienda como
marcador de movilidad social y la domesticidad como espacio de proyección vital, incorporando
aportaciones de la literatura internacional y de estudios urbanos latinoamericanos y mexicanos.
Imaginarios y aspiraciones sociales
Las aspiraciones constituyen una dimensión central de la acción social. No se limitan a deseos
individuales, sino que están configuradas por marcos culturales, expectativas colectivas y horizontes de
posibilidad socialmente construidos.
El antropólogo Arjun Appadurai ha señalado que las aspiraciones forman parte de lo que denomina la
capacidad de aspirar, es decir, la facultad cultural que permite a los individuos imaginar y proyectar
futuros posibles dentro de determinados contextos sociales (Appadurai, 2004).
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Desde una perspectiva fenomenológica del habitar, Gaston Bachelard subrayó que la casa constituye
un espacio profundamente ligado a la imaginación y a la memoria, donde se articulan experiencias
íntimas y representaciones simbólicas del mundo (Bachelard, 1965). En este sentido, imaginar una casa
futura implica también proyectar una forma de vida.
En el contexto latinoamericano, diversos estudios han señalado que las aspiraciones habitacionales
están estrechamente vinculadas con procesos de urbanización acelerada y con la construcción de
expectativas de bienestar asociadas al acceso a la vivienda formal.
En México, investigaciones sobre imaginarios urbanos han destacado que las representaciones sobre la
vivienda y el espacio doméstico están atravesadas por factores culturales, familiares y socioeconómicos
que influyen en las expectativas residenciales de los hogares.
La vivienda como marcador de movilidad social
Las condiciones habitacionales constituyen uno de los indicadores más visibles de la posición
socioeconómica de los hogares. El tipo de vivienda, su tamaño, su localización y su régimen de tenencia
reflejan procesos más amplios de estratificación social y desigualdad urbana.
Desde la sociología de la cultura, Pierre Bourdieu señaló que las aspiraciones sociales se encuentran
condicionadas por la posición estructural de los individuos y por los habitus que orientan sus
expectativas y prácticas (Bourdieu, 1984). En el caso de la vivienda, estas aspiraciones pueden
manifestarse en el deseo de acceder a determinadas formas de habitar que simbolizan estabilidad,
autonomía o movilidad social.
En el ámbito latinoamericano, investigaciones sobre vivienda han mostrado que las trayectorias
residenciales suelen estar asociadas a procesos graduales de mejora habitacional, particularmente a
través de estrategias como la autoconstrucción o la ampliación progresiva de la vivienda (Gilbert &
Ward, 1985).
En México, diversos estudios urbanos han abordado la relación entre vivienda y desigualdad
socioespacial. El sociólogo urbano René Coulomb ha analizado cómo las políticas de vivienda y los
procesos de urbanización han contribuido a la configuración de patrones de segregación residencial en
las ciudades mexicanas.
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Por su parte, el urbanista Emilio Duhau y la antropóloga Angela Giglia han estudiado las prácticas
cotidianas de habitar la ciudad, mostrando cómo las formas de apropiación del espacio doméstico y
urbano reflejan procesos más amplios de organización social y desigualdad urbana (Duhau & Giglia,
2008).
Desde esta perspectiva, las aspiraciones habitacionales de los jóvenes pueden interpretarse como
intentos de imaginar una posición futura dentro de la estructura socioespacial de la ciudad.
Domesticidad y proyección del futuro
La casa no es únicamente un objeto físico, sino también un espacio cargado de significados sociales,
culturales y afectivos. El hogar constituye un ámbito donde se configuran prácticas cotidianas,
relaciones familiares y formas de organización doméstica.
Los estudios sobre domesticidad han mostrado que la organización del espacio doméstico refleja
transformaciones sociales relacionadas con el trabajo, la vida familiar y las dinámicas de género. En
este sentido, la historiadora urbana Dolores Hayden ha señalado que la estructura del espacio doméstico
suele expresar las formas de organización social predominantes en cada época (Hayden, 1984).
En el contexto mexicano, investigaciones sobre vivienda popular y autoconstrucción han mostrado que
el espacio doméstico suele configurarse a partir de procesos progresivos de adaptación y ampliación,
donde las viviendas se transforman conforme cambian las necesidades familiares (Ward, 2012).
Asimismo, estudios sobre cultura urbana en México han subrayado que el hogar constituye un espacio
central en la construcción de identidades familiares y comunitarias, así como en la reproducción de
prácticas sociales cotidianas.
Desde esta perspectiva, imaginar la casa futura implica también proyectar formas de vida, relaciones
familiares y estilos de habitar el espacio.
El análisis de las representaciones gráficas de la vivienda —como croquis o esquemas espaciales—
permite aproximarse a estas dimensiones simbólicas del habitar, ya que revela qué espacios son
considerados centrales dentro de la organización doméstica y cuáles son las prioridades espaciales de
quienes imaginan su vivienda futura.
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METODOLOGÍA
Diseño del estudio
El estudio se desarrolló mediante un enfoque exploratorio que combina técnicas gráficas y narrativas
para analizar las representaciones habitacionales de estudiantes universitarios próximos a egresar.
La estrategia metodológica se basa en la comparación entre dos representaciones espaciales:
▪ la vivienda actual o familiar de los participantes
▪ la vivienda que imaginan habitar dentro de un horizonte temporal de diez años
Este diseño permite observar continuidades y transformaciones en las aspiraciones habitacionales de
los estudiantes.
Participantes
La muestra estuvo integrada por 83 estudiantes de séptimo y octavo semestres de la Licenciatura en
Administración del Centro Universitario de los Altos de la Universidad de Guadalajara, México. La
selección respondió a un muestreo no probabilístico por conveniencia, dado que se trabajó con
estudiantes disponibles en el contexto académico en el que se aplicó el ejercicio. Como criterios de
inclusión se consideraron estar inscrito en alguno de los dos semestres señalados, pertenecer a la
Licenciatura en Administración y aceptar voluntariamente participar en la actividad.
La elección de estudiantes próximos a concluir su formación universitaria resultó pertinente para los
objetivos del estudio, debido a que se encuentran en una etapa de transición hacia la incorporación al
mercado laboral y la construcción de proyectos de vida con mayores niveles de autonomía personal,
económica y residencial. La información obtenida fue tratada de manera confidencial y utilizada
exclusivamente con fines académicos y de investigación.
Instrumento de recolección de información
El instrumento consistió en un ejercicio compuesto por tres componentes principales:
1. Descripción de la vivienda actual
Los estudiantes describieron brevemente las características de la vivienda en la que viven
actualmente o en la que crecieron.
2. Croquis de la vivienda actual
Se solicitó a los participantes elaborar un croquis sencillo de la distribución espacial de su vivienda.
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3. Descripción y croquis de la vivienda futura
Posteriormente, los estudiantes describieron y dibujaron la vivienda en la que imaginan vivir dentro
de diez años, indicando sus características principales y los espacios que consideran importantes.
Esta estrategia permitió captar tanto aspectos espaciales de la vivienda como los significados y
aspiraciones asociados a ella.
Además de la recolección de croquis y narrativas, se realizó un registro fotográfico durante la aplicación
del instrumento, con el objetivo de documentar el proceso de producción de la información. Estas
imágenes permiten observar las condiciones en las que los participantes desarrollaron el ejercicio, así
como la interacción con los materiales y la dinámica del trabajo en aula.
Como se aprecia en las Figuras 1, 2 y 3, los estudiantes elaboraron sus croquis de manera individual,
combinando representación gráfica y reflexión escrita, en un entorno que favoreció tanto la
concentración como el intercambio de experiencias.
Las imágenes fueron utilizadas exclusivamente con fines académicos y de investigación, previa
autorización verbal de los participantes, y tuvieron una función documental del proceso de aplicación
del instrumento.
Figura 1.
Elaboración individual del croquis de vivienda durante la aplicación del instrumento. Se observa la concentración del
participante en la representación espacial de su vivienda.
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Figura 2.
Desarrollo del croquis de vivienda con apoyo de distintos materiales de dibujo. La imagen muestra el nivel de detalle alcanzado
en la representación espacial.
Figura 3.
Interacción entre participantes durante la actividad. Se observa el intercambio de experiencias y la comparación de
representaciones habitacionales.
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Estrategia de análisis
El análisis de la información se realizó a través de dos procedimientos complementarios:
• Codificación visual de los croquis. Se identificaron elementos espaciales recurrentes en las
representaciones gráficas, tales como número de habitaciones, presencia de espacios exteriores,
áreas de convivencia o espacios de trabajo.
• Análisis temático de las narrativas. Las descripciones escritas por los estudiantes fueron analizadas
mediante un proceso de identificación de temas recurrentes relacionados con aspiraciones
habitacionales, estilos de vida deseados y percepciones sobre las posibilidades de acceso a la
vivienda.
La combinación de ambas estrategias permitió integrar dimensiones espaciales y simbólicas de la
vivienda imaginada.
Además de la identificación de elementos espaciales y temas narrativos, se incorporó una lectura
comparativa orientada a reconocer patrones de transformación entre la vivienda actual y la vivienda
imaginada. Esta comparación permitió construir categorías analíticas emergentes relacionadas con la
densidad del espacio, la diversificación funcional, la presencia de áreas exteriores y el grado de
individualización de la experiencia habitacional. Dichas categorías no fueron definidas a priori, sino
que surgieron a partir de la recurrencia de ciertos rasgos en los croquis, lo que permitió articular una
interpretación más amplia sobre las aspiraciones habitacionales de los participantes.
Tabla 1
Dimensión
Casa actual
Casa soñada
Espacio
comprimido
expandido
Función
básica
diversificada
Exterior
limitado
protagonista
Individuo
diluido
aparece
Estética
secundaria
central
Variable
A (actual)
B (soñada)
Densidad
Alta
Baja
Espacios
limitados
diversificados
Exterior
secundario
central
Función
sobrevivir
vivir
Individuo
diluido
protagonista
Emoción
familia / carencia
bienestar / logro
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El carácter exploratorio del estudio orientó el análisis hacia la identificación de regularidades y
contrastes antes que hacia la estimación estadística de relaciones entre variables. Los 83 ejercicios
fueron considerados como unidades de análisis compuestas por dos tipos de evidencia complementaria:
la representación gráfica del espacio doméstico y la narrativa escrita asociada a ella. La lectura conjunta
permitió evitar que el croquis fuera interpretado de manera aislada, pues las descripciones aportaron
elementos para comprender el sentido atribuido por cada participante a determinados espacios,
funciones y expectativas.
El procedimiento comparativo se desarrolló atendiendo primero a cada par de representaciones,
vivienda actual y vivienda imaginada, y posteriormente a los patrones que aparecían de manera
recurrente en el conjunto. Esta secuencia permitió reconocer transformaciones relativas al uso del
espacio, la diferenciación funcional, la presencia de áreas exteriores y la centralidad otorgada a la vida
individual o familiar. Las categorías empleadas en los resultados sintetizan esas recurrencias y deben
entenderse como herramientas interpretativas surgidas del material producido por los participantes, no
como escalas estandarizadas ni como indicadores destinados a establecer generalizaciones estadísticas.
Consideraciones éticas
La participación en el estudio fue voluntaria. Previamente a la aplicación del ejercicio, se explicó a los
estudiantes el propósito académico y de investigación de la actividad y se obtuvo su consentimiento
verbal para participar y utilizar la información generada. Se procuró preservar la confidencialidad de
los participantes durante el procesamiento, análisis y presentación de los resultados, evitando asociar
nombres u otros datos personales con los croquis y narrativas analizados. Asimismo, se informó a los
participantes sobre la realización del registro fotográfico de la actividad y se obtuvo su autorización
verbal para su utilización con fines académicos y de investigación. Las fotografías fueron empleadas
como evidencia documental del proceso de aplicación del instrumento y no como fuente de información
para el análisis de las aspiraciones habitacionales.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
La vivienda actual: densidad, funcionalidad y centralidad familiar
El análisis de los croquis correspondientes a la vivienda actual muestra una tendencia consistente hacia
configuraciones espaciales caracterizadas por la alta densidad y la funcionalidad básica.
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En la mayoría de los casos, los espacios domésticos aparecen organizados de manera fragmentada o
lineal, con una distribución que prioriza la resolución de necesidades inmediatas sobre la diferenciación
funcional o estética del espacio.
Los croquis evidencian la presencia recurrente de espacios esenciales como cocina, sala, baño y
múltiples habitaciones, frecuentemente dispuestos en configuraciones compactas que sugieren un uso
intensivo del espacio disponible. Asimismo, es notable la limitada jerarquización espacial, donde los
distintos ambientes tienden a coexistir sin una clara diferenciación en términos de centralidad o
relevancia.
Desde el punto de vista simbólico, las notas emocionales asociadas a la vivienda actual revelan una
fuerte carga afectiva vinculada a la familia, la memoria y la experiencia cotidiana. Sin embargo, también
emergen referencias explícitas a la insuficiencia del espacio, lo que sugiere la coexistencia de vínculos
afectivos positivos con condiciones materiales restrictivas.
En este sentido, la vivienda actual puede interpretarse como un espacio de cohabitación intensiva, donde
la vida doméstica se adapta a las limitaciones físicas del entorno construido.
Esta configuración puede observarse en croquis donde la vivienda actual presenta una organización
espacial densa, con múltiples funciones concentradas en un espacio limitado, lo que evidencia una
lógica de adaptación al espacio disponible (véase Figura 4).
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Figura 4.
Croquis de vivienda actual con alta densidad espacial. Se observa una organización funcional centrada en la resolución de
necesidades básicas.
La vivienda imaginada: expansión, diversificación y proyección del individuo
En contraste con la vivienda actual, los croquis de la vivienda futura presentan configuraciones
espaciales significativamente más amplias y complejas. Se observa una tendencia hacia la expansión
del espacio habitable, así como una mayor diversificación de funciones dentro de la vivienda.
Los participantes incorporan con frecuencia nuevos espacios que no están presentes en la vivienda
actual, tales como áreas de estudio, espacios de recreación, jardines, terrazas o incluso instalaciones
específicas como gimnasios o albercas. Estos elementos sugieren una transformación en la forma de
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concebir la vivienda, que deja de ser únicamente un espacio de resguardo para convertirse en un entorno
orientado al bienestar, el desarrollo personal y el ocio.
Asimismo, la presencia de espacios exteriores adquiere un papel central en la vivienda imaginada, en
contraste con su carácter secundario en la vivienda actual. Esta apertura hacia el exterior puede
interpretarse como una aspiración hacia formas de habitar más amplias, menos restringidas y con mayor
contacto con el entorno.
Otro rasgo relevante es la emergencia del individuo como figura central en la organización del espacio.
A diferencia de la vivienda actual, donde la distribución espacial responde principalmente a la lógica
de la convivencia familiar, la vivienda futura incorpora espacios personalizados que reflejan intereses,
actividades y proyectos de vida individuales.
En algunos casos, esta transformación se presenta como una ampliación progresiva de la vivienda
actual, manteniendo cierta continuidad en la organización espacial (Figura 5).
Figura 5.
Vivienda imaginada con continuidad respecto a la vivienda actual, donde se amplían los espacios sin modificar sustancialmente
la lógica de organización.
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En otros casos, la vivienda imaginada introduce elementos que no están presentes en la experiencia
habitacional previa, como áreas de recreación, espacios exteriores amplios o instalaciones
especializadas, lo que sugiere una reconfiguración más profunda del modo de habitar (Figura 6).
Figura 6.
Vivienda imaginada con reconfiguración espacial significativa, incorporando áreas de recreación y espacios abiertos.
De la adaptación a la proyección: tensiones entre condiciones actuales y aspiraciones futuras
La comparación entre ambas representaciones permite identificar una transformación estructural en la
forma de concebir el espacio doméstico. Mientras que en la vivienda actual predomina una lógica de
adaptación, donde la vida cotidiana se ajusta a las condiciones materiales existentes, en la vivienda
imaginada emerge una lógica de proyección, en la que el espacio es concebido como un medio para
organizar y potenciar determinadas formas de vida.
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Esta transición se expresa en múltiples dimensiones: la reducción de la densidad espacial, la ampliación
del número y tipo de espacios, la incorporación de áreas exteriores y la creciente individualización de
la experiencia habitacional. En términos analíticos, puede plantearse que la vivienda actual se configura
como un espacio orientado a la sobrevivencia cotidiana, mientras que la vivienda futura se proyecta
como un espacio orientado al bienestar y a la realización personal.
Tabla 1. Comparación entre vivienda actual y vivienda imaginada
Dimensión
Vivienda actual
Vivienda imaginada
Espacio
Comprimido
Expandido
Función
Básica
Diversificada
Exterior
Limitado
Protagonista
Organización social
Centrada en la familia
Orientada al individuo
Estética
Secundaria
Relevante
Densidad
Alta
Baja
Emoción dominante
Familia / carencia
Bienestar / logro
DISCUSIÓN
La vivienda como campo de proyección aspiracional
Los resultados obtenidos permiten observar que la vivienda, más que un objeto material, opera como
un campo de proyección aspiracional donde se articulan condiciones estructurales, experiencias previas
y horizontes imaginados de vida. En este sentido, los croquis elaborados por los estudiantes no deben
interpretarse únicamente como representaciones espaciales, sino como configuraciones simbólicas que
condensan expectativas sociales y trayectorias posibles.
En términos de Appadurai (2004), los ejercicios realizados evidencian la operación de la capacidad de
aspirar como una facultad culturalmente mediada. Los estudiantes no imaginan cualquier vivienda, sino
aquellas que resultan inteligibles dentro de sus marcos sociales y culturales. Sin embargo, esta
capacidad no es homogénea: mientras algunos proyectos habitacionales se presentan como extensiones
plausibles de la vivienda actual, otros implican rupturas más radicales con las condiciones de origen.
Habitus y límites de lo imaginable
Desde la perspectiva de Bourdieu (1984), las aspiraciones habitacionales observadas pueden
interpretarse como expresiones del habitus, entendido como el conjunto de disposiciones que orientan
la percepción y la acción de los individuos en función de su posición social.
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En varios casos, la vivienda imaginada mantiene una continuidad estructural con la vivienda actual, lo
que sugiere que las aspiraciones no necesariamente rompen con las condiciones de origen, sino que
tienden a reproducirlas en una versión ampliada o mejorada. Este fenómeno puede observarse en croquis
donde la organización espacial se mantiene relativamente estable, aunque con mayor número de
habitaciones o con mejoras en la distribución.
No obstante, también emergen casos en los que la vivienda soñada introduce elementos ausentes en la
experiencia habitacional previa, como espacios de recreación, áreas verdes amplias o instalaciones
especializadas, lo que indica la incorporación de referentes externos asociados a ideales de bienestar y
movilidad social. En estos casos, el habitus no sólo reproduce, sino que también tensiona los límites de
lo imaginable.
De la domesticidad compartida a la domesticidad individualizada
Uno de los hallazgos más relevantes del análisis es la transición de una domesticidad centrada en la
convivencia familiar hacia una domesticidad progresivamente individualizada.
En la vivienda actual, los espacios aparecen organizados en función de la vida colectiva, con una fuerte
centralidad de áreas compartidas como la sala o el comedor, y una relativa indistinción entre funciones.
En contraste, la vivienda imaginada incorpora espacios diferenciados que responden a actividades
específicas, incluyendo áreas de estudio, trabajo, ejercicio o descanso personal.
Este desplazamiento puede interpretarse a la luz de los estudios sobre domesticidad (Hayden, 1984),
donde el espacio doméstico refleja transformaciones más amplias en las formas de organización social.
En el caso analizado, la vivienda futura no sólo amplía el espacio disponible, sino que reconfigura su
lógica interna, otorgando mayor relevancia a la autonomía individual dentro del hogar.
Espacio, desigualdad y horizonte de posibilidad
Los contrastes observados entre la vivienda actual y la vivienda imaginada permiten identificar una
tensión estructural entre las condiciones materiales presentes y las aspiraciones futuras. Esta tensión se
expresa particularmente en la expansión del espacio habitable, la incorporación de áreas exteriores y la
diversificación de funciones domésticas.
En el contexto latinoamericano, donde el acceso a la vivienda está atravesado por desigualdades
socioeconómicas y limitaciones del mercado habitacional (Gilbert, 2012; Duhau & Giglia, 2008), estas
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aspiraciones pueden interpretarse como intentos de proyectar trayectorias de movilidad social a través
del espacio doméstico.
La vivienda imaginada se configura así como un horizonte de posibilidad que no sólo expresa deseos
individuales, sino también percepciones, explícitas o implícitas, sobre las oportunidades y restricciones
del entorno social. En algunos casos, los participantes reconocen las dificultades para alcanzar estas
condiciones en el corto plazo, lo que introduce una dimensión reflexiva sobre los límites estructurales
de sus aspiraciones.
Habitar el futuro: entre la continuidad y la ruptura
En conjunto, los resultados sugieren que las aspiraciones habitacionales de los estudiantes se sitúan en
un campo de tensión entre la continuidad y la ruptura. Por un lado, la vivienda futura retoma elementos
de la experiencia habitacional previa, reproduciendo ciertas lógicas espaciales y familiares. Por otro,
introduce transformaciones significativas que apuntan hacia formas de habitar más amplias,
diversificadas e individualizadas.
Este doble movimiento permite comprender la vivienda no sólo como un indicador de condiciones
materiales, sino como un dispositivo a través del cual los individuos imaginan y negocian su lugar en
la estructura social.
Un aspecto que merece subrayarse es que la expansión de la vivienda imaginada no se limita al aumento
de superficie. Lo que cambia es también la especialización del espacio. La aparición de estudios,
gimnasios, terrazas, jardines o áreas de recreación indica que determinadas actividades que en la
vivienda presente pueden compartir un mismo lugar adquieren, en la proyección futura, un espacio
propio. Esta diferenciación puede interpretarse como una aspiración a disponer de mayor control sobre
el tiempo cotidiano y sobre las fronteras entre trabajo, descanso, convivencia y vida personal.
Al mismo tiempo, sería excesivo interpretar toda ampliación o especialización como evidencia directa
de una futura movilidad social. Los croquis expresan aspiraciones y horizontes de posibilidad, no
trayectorias consumadas. Su valor analítico reside precisamente en mostrar cómo se representa el
bienestar antes de conocer si existirán las condiciones materiales para alcanzarlo. La distancia entre
ambas viviendas constituye así un dato simbólico: permite observar qué dimensiones del habitar actual
se desean conservar y cuáles se pretende transformar.
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Los resultados también invitan a matizar la oposición entre familia e individuo. La mayor presencia de
espacios personalizados en la vivienda imaginada no supone necesariamente el abandono de la
convivencia familiar. Más bien señala una reorganización de la domesticidad en la que la vida
compartida coexiste con una demanda más visible de autonomía, privacidad y realización personal. Esta
coexistencia ayuda a comprender por qué la casa futura puede mantener espacios tradicionales de
convivencia y, simultáneamente, incorporar áreas destinadas a intereses particulares.
Como estudio exploratorio, los hallazgos deben interpretarse dentro del contexto específico en que
fueron producidos. La muestra corresponde a estudiantes de séptimo y octavo semestres de la
Licenciatura en Administración del Centro Universitario de los Altos, por lo que no pretende representar
al conjunto de jóvenes universitarios ni establecer predicciones sobre sus trayectorias residenciales. Su
aportación consiste en mostrar el potencial de combinar croquis y narrativas para estudiar aspiraciones
habitacionales. Investigaciones posteriores podrían comparar carreras, generaciones, contextos
territoriales o condiciones socioeconómicas, así como realizar seguimientos longitudinales que
permitan contrastar los horizontes imaginados con las trayectorias efectivamente recorridas.
CONCLUSIONES
La comparación entre la vivienda actual y la vivienda imaginada permite afirmar que las aspiraciones
habitacionales de los estudiantes próximos a egresar no se reducen a una preferencia arquitectónica o
decorativa. En realidad, expresan una forma de organizar el porvenir a partir de las experiencias
espaciales del presente. Los croquis analizados muestran que la vivienda actual tiende a aparecer como
un espacio de alta densidad, uso intensivo y centralidad familiar, mientras que la vivienda futura se
imagina como un entorno expandido, diversificado y con mayor margen para la autonomía individual.
Esta transición no implica una ruptura total con las condiciones de origen. En muchos casos, la vivienda
soñada conserva elementos de la experiencia habitacional previa, pero los reorganiza bajo una lógica
de mejora, amplitud y diferenciación funcional. En otros, la proyección incorpora espacios inexistentes
en la vivienda actual, como jardines, estudios, terrazas, gimnasios o albercas, lo que revela la
apropiación de referentes aspiracionales asociados al bienestar, la estabilidad y la movilidad social.
En este sentido, la vivienda imaginada no es únicamente un proyecto arquitectónico, sino una forma de
organizar el porvenir. En ella se inscriben tanto las huellas del pasado habitado como los intentos, a
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veces prudentes y a veces expansivos, de reconfigurar las condiciones de vida. Entre la memoria del
espacio vivido y la proyección del espacio deseado, la casa se revela como un territorio donde se
negocian, silenciosamente, las posibilidades de habitar el futuro.
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