FACTORES PROTECTORES Y DE RIESGO EN
EL ESTILO DE VIDA DE ESTUDIANTES
PREUNIVERSITARIOS EN ECUADOR
LIFESTYLE PROTECTIVE AND RISK FACTORS AMONG PRE-
UNIVERSITY STUDENTS IN ECUADOR
Pamela Estefanía Carpio Caiza
Investigador Independiente, Ecuador
Martha Aida Parra-Aguirre
Universidad Central del Ecuador, Ecuador
Lenin Sebastián Lugmaña Suntasig
Investigador Independiente, Ecuador
Sandra Jacqueline Caza Chango
Universidad Central del Ecuador, Ecuador
pág. 3866
DOI: https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v10i5.26249
Factores Protectores y de Riesgo en el Estilo de Vida de Estudiantes
Preuniversitarios en Ecuador
Pamela Estefanía Carpio Caiza 1
pamecarpio2019@gmail.com
https://orcid.org/0009-0004-7413-2142
Investigador Independiente
Ecuador
Martha Aida Parra-Aguirre
maparraa@uce.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-9687-9755
Universidad Central del Ecuador
Ecuador
Lenin Sebastián Lugmaña Suntasig
leninsuntasig12@gmail.com
https://orcid.org/0009-0002-5902-1693
Investigador Independiente
Ecuador
Sandra Jacqueline Caza Chango
sjcaza@uce.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-3470-4204
Universidad Central del Ecuador
Ecuador
RESUMEN
Objetivo: Determinar los factores protectores y de riesgo en el estilo de vida de estudiantes
preuniversitarios del área de la salud de una universidad pública de Ecuador. Métodos: Estudio
transversal, descriptivo en una muestra probabilística de 264 estudiantes. Se aplicó la versión en español
del cuestionario validado internacionalmente para evaluar el Estilo de Vida Promotor de Salud II y un
cuestionario de diseño propio para identificar los factores protectores y de riesgo en el estilo de vida de
los estudiantes, así como sus características sociodemográficas. Resultados: En el estilo de vida, la
conducta saludable más practicada por los estudiantes fue crecimiento espiritual y la menos practicada,
actividad física. Se identificaron como factores protectores: ausencia de antecedentes patológicos
personales, buenas relaciones interpersonales, motivación familiar, alimentación adecuada en el hogar
y abstinencia a drogas. Los factores de riesgo fueron: antecedentes patológicos familiares,
automedicación, limitado acceso a información en salud, escasez de áreas recreativas, alimentación
deficiente en la universidad, baja confianza personal y horarios académicos restrictivos. Conclusión: El
53,8 % de los estudiantes presentaron un estilo de vida no saludable. Los factores identificados en este
estudio deben considerarse para la planificación de intervenciones que fomenten la adopción de un estilo
de vida sostenible en el tiempo en donde varios factores de riesgo podrían convertirse en protectores
mediante políticas institucionales y compromiso personal.
Palabras clave: factores protectores, factores de riesgo, estilo de vida, estudiantes del área de la salud,
promoción de la salud
1
Autor principal
Correspondencia: pamecarpio2019@gmail.com
pág. 3867
Lifestyle protective and risk factors among pre-university students in
Ecuador
ABSTRACT
Objective: To determine lifestyle-related protective and risk factors among pre-university health science
students at a public university in Ecuador. Methods: A descriptive, cross-sectional study was conducted
using a probability sample of 264 students. The Spanish version of the internationally validated Health-
Promoting Lifestyle Profile II (HPLP-II) questionnaire was administered, alongside a custom-designed
questionnaire to identify lifestyle protective and risk factors as well as sociodemographic characteristics.
Results: Regarding lifestyle, the healthiest behavior practiced by students was spiritual growth, while
the least practiced was physical activity. Protective factors identified included the absence of a personal
medical history, good interpersonal relationships, family motivation, adequate nutrition at home, and
drug abstinence. Risk factors included family medical history, self-medication, limited access to health
information, a lack of recreational areas, poor nutrition at the university, low self-confidence, and
restrictive academic schedules. Conclusion: 53.8% of the students exhibited an unhealthy lifestyle. The
factors identified in this study should be considered when planning interventions to foster the adoption
of a sustainable lifestyle, wherein various risk factors could be transformed into protective factors
through institutional policies and personal commitment.
Keywords: protective factors, risk factors, life style, students, health occupations
Artículo recibido 12 agosto 2026
Aceptado para publicación: 23 septiembre 2026
pág. 3868
INTRODUCCIÓN
Las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) como enfermedades cardiovasculares, cáncer,
enfermedades respiratorias crónicas y la diabetes, se han convertido en la principal causa de mortalidad
a nivel mundial en los últimos 50 años, debido a fenómenos como la globalización, comercialización a
gran escala de productos no saludables y aspectos de índole social, económicos, culturales y políticos
(Enfermedades no transmisibles, s. f.; Singh et al., 2021). Según datos de la Organización Mundial de
la Salud (OMS), las ECNT representan 75 % de las muertes a nivel mundial, concentrándose
principalmente en países con economías medias y bajas, mientras que, en América Latina, 80 % de las
muertes se encuentran asociadas a esta problemática de salud, lo que supone una carga económica
directa, significativa e insostenible en los sistemas de salud y un impacto indirecto por la disminución
de la población activa debido a la mortalidad prematura que éstas ocasionan (Economía de las ENT -
OPS/OMS | Organización Panamericana de la Salud, 2026; Enfermedades no transmisibles, s. f.). En
Ecuador, las ECNT provocan el 52 % del total de muertes. Asimismo, alrededor del 65 % de las personas
mayores de 19 años en el territorio ecuatoriano presentan sobrepeso u obesidad, condiciones que se
consideran factores de riesgo importantes para el desarrollo de estas enfermedades (Instituto Nacional
de Estadística y Censos, 2023; Sacoto et al., 2020).
La mayoría de conductas nocivas que afectan a la salud son adoptadas en la adolescencia y juventud,
sin embargo, durante la etapa de adultez se manifiestan como problemas de salud (Ortigoza & Barrios,
2023). La etapa universitaria constituye un período donde los jóvenes enfrentan cambios significativos
que influyen en su estilo de vida, debido a la falta de percepción de riesgo asociado a diversos
comportamientos que pueden incrementar el riesgo de desarrollar ECNT, y a la dificultad que involucra
el desarrollo de hábitos saludables dada su vulnerabilidad (Jane Ling et al., 2023; Patiño et al., 2022).
Así, las universidades se consolidan como un espacio de suma importancia para fomentar un estilo de
vida promotor de salud, fortaleciendo la adopción de conductas que favorezcan el cuidado de la salud,
y para los estudiantes del área de la salud, esto implica que en su futuro profesional, recomienden la
implementación de estilos de vida promotores de salud a sus pacientes (Charry et al., 2021; Ortigoza &
Barrios, 2023).
pág. 3869
El estilo de vida incluye un conjunto de comportamientos que un individuo realiza de forma habitual en
su vida cotidiana, lo que puede influir positivamente en su salud, o ponerlo en riesgo para la enfermedad
(Patiño et al., 2022; Sánchez-Vega & Espinoza-Ortega, 2024), por ello el estilo de vida se considera un
determinante social de la salud, dado que si este no es favorable tiene el potencial de desencadenar
patologías infecciosas y/o crónicas (Beltran et al., 2020).
Frente a este escenario, resulta fundamental analizar el estilo de vida de este grupo etario a través de un
marco teórico sólido como el Modelo de Promoción de la Salud (MPS) de la teórica de enfermería Nola
Pender, que permita comprender cómo los individuos toman decisiones sobre el cuidado de su salud y
los factores que influyen en las mismas (Alligood & Tomey, 2022; Zambrano Bermeo et al., 2023).
El MPS propone dimensiones y componentes que explican los comportamientos del ser humano
asociados con la salud, y la forma en que influyen para la adopción o no, de un plan de acción que resulte
en la práctica de una conducta promotora de salud, y por ende un Estilo de Vida Promotor de Salud
(EVPS), situación que ayudaría como una guía esencial para el cuidado de enfermería enfocado en la
promoción de conductas promotoras de salud (Alligood & Tomey, 2022; Navarro-Rodríguez et al.,
2023). En este sentido, el MPS se estructura en tres componentes que se interrelacionan (Alligood &
Tomey, 2022). El primer componente hace referencia a las conductas previas relacionadas con la salud
y sobre factores biológicos, psicológicos y socioculturales de carácter individual, los cuales pueden
predecir la adopción o no de determinada conducta (Alligood & Tomey, 2022; Yera Sánchez et al.,
2024).
El segundo componente abarca seis conceptos, en los que explica cómo los beneficios y barreras
percibidos para la acción pueden favorecer u obstaculizar un compromiso para el desarrollo de la
conducta promotora de salud, trata sobre cómo la autoeficacia percibida para llevar a cabo determinada
conducta promotora de salud se relaciona de forma inversamente proporcional con respecto a las
barreras percibidas, el afecto relacionado con el comportamiento, explica cómo las emociones y
pensamientos favorecen o no la conducta, mientras que, las influencias interpersonales y situacionales
pueden potenciar o limitar el compromiso hacia la adopción y desarrollo de una conducta promotora de
salud (Alligood & Tomey, 2022; Yera Sánchez et al., 2024).
pág. 3870
El tercer componente afirma que el compromiso con un plan de acción surge de la interrelación de los
dos componentes anteriores y que en este punto las demandas y las preferencias personales inmediatas
pueden influir en llevar a cabo o no la conducta promotora de la salud (Alligood & Tomey, 2022; Yera
Sánchez et al., 2024). Así, Pender reconoce que el estilo de vida promotor de salud se trata de un patrón
multidimensional de acciones autoiniciadas para conservar o potenciar el bienestar, autorrealización o
realización personal, en el que el individuo asume un papel activo en gestionar su propia salud. De
acuerdo con Pender, las dimensiones que influyen en el estilo de vida promotor de salud son:
responsabilidad por la salud, actividad física, nutrición, relaciones interpersonales, crecimiento
espiritual y manejo del estrés (Alligood & Tomey, 2022; Yera Sánchez et al., 2024).
Los factores protectores de la salud son aquellas características, aspectos, habilidades que tienen el
potencial de favorecer la reparación, sostenimiento de la salud y desarrollo del individuo, e incluso
neutralizan los efectos de conductas de riesgo (Charry Mendez et al., 2022). En contraste, los factores
de riesgo son circunstancias o características que tienen la capacidad de aumentar la probabilidad de
desarrollar enfermedades que pueden ocasionar muerte prematura; algunos factores son modificables
como los hábitos de vida y otros no son modificables como la edad, sexo, y aspectos genéticos (Das
et al., 2024; Zambrano Bermeo et al., 2023). Investigaciones previas han reportado que los estudiantes
de ciencias de la salud presentan estilos de vida deficientes y hábitos no saludables en comparación con
la población en general (Çol et al., 2024; Fernández Vélez & Caballero Torres, 2023; Patiño et al.,
2022), en el estilo de vida de estos estudiantes resultan prevalentes los horarios irregulares de
alimentación, patrón de sueño alterado, consumo de tabaco, nicotina y cafeína (Aziz et al., 2020; Patiño
et al., 2022). Sin embargo, en la Universidad Central del Ecuador, no se ha documentado acerca de los
factores protectores y de riesgo que inciden en los estilos de vida de estudiantes del área de la salud.
El análisis del EVPS en estudiantes preuniversitarios del área de la salud permite identificar las
características específicas de esta población. Este conocimiento científico es clave para diseñar
intervenciones tempranas orientadas a la promoción de la salud, la prevención de enfermedades crónicas
no transmisibles y la mejora del estilo de vida promotor de salud de en el ámbito preuniversitario.
Es así que el presente estudio tuvo como objetivo determinar factores protectores y de riesgo en el estilo
de vida de los estudiantes preuniversitarios del área de la salud en una universidad pública en Ecuador.
pág. 3871
METODOLOGÍA
Estudio con enfoque cuantitativo de tipo no experimental transversal, descriptivo (Hernández Sampieri
et al., 2014). La población de estudio estuvo constituida por 614 estudiantes legalmente matriculados en
el curso preuniversitario de la Facultad de Ciencias Médicas de una universidad pública ubicada en
Quito, Ecuador.
Se empleó la fórmula para el cálculo del tamaño muestral en poblaciones finitas con variable cualitativa,
asumiendo un nivel de confianza del 95%, un margen de error del 5% y una variabilidad de p=0.5 y
q=0.5, con lo cual se determinó un tamaño de muestra mínima necesario de 237 participantes, no
obstante, para garantizar la potencia estadística del estudio ante el riesgo de cuestionarios incompletos,
errores de llenado o deserciones durante el trabajo de campo, se aplicó un factor de ajuste por tasa de no
respuesta del 11.4% por lo que al final se estableció una muestra de 264 participantes. Se empleó un
muestreo probabilístico estratificado con afijación proporcional (Hernández Sampieri et al., 2014),
considerando como estratos las carreras ofertadas (Medicina, Enfermería, Obstetricia, Imagenología y
Laboratorio Clínico). La selección de los elementos muestrales fue de tipo sistemática a partir del
registro institucional del curso preuniversitario de la Facultad de Ciencias Médicas. Se determinó un
intervalo de selección fijo (K=2.32). El arranque aleatorio para definir el primer sujeto de la lista se
determinó de forma probabilística mediante el lanzamiento de dados. Los criterios de inclusión fueron:
ser mayor de 18 años, estar legalmente matriculado y asistir regularmente a clases. La recolección de
datos se ejecutó de forma exhaustiva en los horarios académicos regulares hasta completar la totalidad
de los sujetos seleccionados en cada estrato.
Las variables analizadas fueron: características sociodemográficas, estilo de vida promotor de salud
(EVPS), factores protectores y de riesgo. El instrumento utilizado para recopilar la información estuvo
compuesto por 2 cuestionarios:
Un cuestionario semiestructurado de diseño propio integrado por 40 ítems, organizado operacionalmente
en tres dimensiones principales: Características sociodemográficas (7 ítems), Factores protectores (17
ítems) y Factores de riesgo (16 ítems). Las opciones de respuesta para las dimensiones de factores
protectores y de riesgo se estructuraron mayoritariamente mediante selección de opción múltiple,
complementadas con preguntas dicotómicas (Sí/No) y escala de frecuencia. Se estableció una ventana
pág. 3872
temporal de evaluación referida a los últimos seis meses previos a la aplicación del estudio. Este
cuestionario fue sometido a un proceso de validación de contenido por un panel de tres expertos en las
áreas de salud pública y salud comunitaria. El índice de concordancia alcanzado fue fuerte (V de Aiken=
0,89).
Para evaluar el EVPS se aplicó el Cuestionario del Estilo de Vida Promotor de Salud (CEVPS II),
desarrollado por la teórica Nola Pender con base al MPS, en la versión en español, el cual está disponible
en libre acceso para investigaciones (Walker, et al., 1995) y ha sido validado internacionalmente para
medir el comportamiento promotor de salud, el coeficiente alfa de consistencia interna reportado es de
0,943 (Walker et al., 1996). El CEVPS II consta de 52 ítems con escala tipo Likert de 4 puntos (nunca
1 punto, algunas veces 2 puntos, frecuentemente 3 puntos y rutinariamente 4 puntos), que evalúan la
frecuencia de autorreporte de conductas promotoras de salud en seis dimensiones: actividad física (8
ítems), nutrición (9 ítems), relaciones interpersonales (9 ítems), crecimiento espiritual (9 ítems), manejo
del estrés (8 ítems) y responsabilidad de salud (9 ítems). Los puntajes totales oscilan entre 52 y 208
puntos, donde los valores más altos reflejan una participación más frecuente en conductas promotoras
de salud (Zambrano Bermeo et al., 2024).
Para el análisis, se realizó el cálculo de las medias de las respuestas del puntaje total del CEVPS y de
cada una de las dimensiones. Así, el puntaje se categorizó en alto cuando el puntaje total fue igual o
mayor al valor de la media de cada dimensión, por el contrario, se consideró bajo cuando el puntaje
obtenido fue menor a la media (Walker, et al., 1995). La frecuencia de realización de las conductas
promotoras de salud se interpretó con base a la escala de Likert anteriormente mencionada, tanto en
cada una de las dimensiones y del total del CEVPS.
Ambos cuestionarios fueron revisados por el panel de expertos, quienes realizaron sugerencias en cuanto
a sintaxis, gramática y adecuación cultural, manteniendo las características esenciales de los originales.
Posteriormente, se realizó una prueba piloto a 30 estudiantes con características similares a la población
de estudio, quienes no formaron parte de la muestra final. La consistencia interna obtenida fue alta con
un coeficiente de alfa de Cronbach para el cuestionario semiestructurado de 0,70 y para CEVPS II de
0,939.
pág. 3873
La aplicación del instrumento se realizó de forma grupal auto cumplimentada, previa coordinación con
autoridades, docentes y estudiantes. Los investigadores estuvieron a cargo de la aplicación del
instrumento, quienes verificaron en tiempo real que todos los campos estuvieran llenos antes de recibir
cada cuestionario. No se presentaron casos con respuestas incompletas, por ello, no fue necesario aplicar
procedimientos estadísticos para el manejo de datos ausentes.
Análisis estadístico
Los datos obtenidos fueron codificados en el programa Microsoft Excel, se organizaron, procesaron y
analizaron en el programa Statistical Package for the Social Sciences SPSS® 25. Se aplicó estadística
descriptiva acorde con los objetivos del estudio. La variable edad se analizó a través de medidas de
tendencia central (media, mediana, moda) y dispersión (desviación estándar y rango), y para variables
cualitativas: determinación de frecuencias y porcentajes.
Consideraciones éticas
Previo a la aplicación del instrumento, los participantes firmaron el consentimiento informado luego de
recibir información sobre el objetivo del estudio, la voluntariedad de la participación y la
confidencialidad de los datos. El estudio fue evaluado y aprobado por el Comité de Ética de
Investigación en seres humanos de la Universidad Central del Ecuador (Código 023-G-FCM-2024), en
conformidad con la Declaración de Helsinki y las normativas nacionales vigentes.
RESULTADOS
La edad promedio de los estudiantes fue de 18,44 años. El 70 % de los preuniversitarios fueron mujeres,
el 98,1 % era soltero, la carrera con mayor participación correspondió a Medicina (57,6 %), seguida de
Enfermería (22,7 %), Obstetricia (8 %), Imagenología (6,8 %) y Laboratorio Clínico (4,9 %). El 89 %
de los estudiantes correspondió a una condición económica media y media baja.
El EVPS fue evaluado con el CEVPS II; en esta investigación el puntaje empírico osciló entre 83 y 188
puntos. La puntuación media del EVPS que presentaron los estudiantes fue de 130,42 puntos (DE:
19,54), donde se evidenció que el 53,8 % tenían un nivel bajo de EVPS. En cuanto a las dimensiones
del EVPS, la más practicada fue crecimiento espiritual, con una media de 27,33 puntos (DE: 4,95),
donde el 50,4 % indicó un alto crecimiento espiritual (Tabla 1).
pág. 3874
Tabla 1. EVPS de los estudiantes preuniversitarios de una universidad pública, Quito, Ecuador, 2024
(n=264)
La dimensión relaciones interpersonales obtuvo una media de 23,92 puntos (DE: 4,43) y el 51,1 % de
los estudiantes reportó una menor práctica de esta dimensión. La dimensión manejo del estrés fue de
18,73 puntos (DE: 3,82), donde el 52,7 % de los estudiantes informó un nivel bajo de manejo del estrés
(Tabla 1).
Respecto a la dimensión nutrición, se alcanzó una media de 21,85 puntos (DE: 3,89), donde el 52,3 %
indicó un menor desarrollo en la misma. La dimensión responsabilidad de la salud obtuvo una media de
20,64 puntos (DE: 4,57), en la cual, el 53,8 % de los estudiantes reportaron baja responsabilidad por la
salud. La dimensión actividad física presentó la media más baja con 17,88 puntos (DE: 4,76), donde el
50,4 % indicó un nivel bajo (Tabla 1).
Por otra parte, se analizaron las medias de frecuencia de realización de las conductas promotoras de
salud en cada dimensión. Se obtuvo que el EVPS total de los estudiantes alcanzó una media de 2,49
puntos, lo que correspondió a que las conductas promotoras de salud se llevaron a cabo entre algunas
veces y frecuentemente. La dimensión nutrición alcanzó una media de 2,4 puntos; para la dimensión
manejo del estrés, la media fue de 2,35; la dimensión responsabilidad por la salud obtuvo 2,27 puntos;
mientras que actividad física registró 2,23 puntos, lo cual indicó una menor frecuencia en la realización
de conductas promotoras de salud (Figura 1).
Variables
Teórico
Empírico
Media
% ≥
Mínimo
Máximo
Mínimo
Máximo
DE
media
EVPS
52
208
83
188
130,42 (DE:19,54)
46,2
Actividad
física
8
32
8
31
17,88 (DE: 4,76)
49,6
Nutrición
9
36
13
33
21,85 (DE:3,89)
47,7
Relaciones
Interpersonal
es
9
36
13
36
23,92 (DE:4,43)
48,9
Crecimiento
espiritual
9
36
13
36
27,33 (DE:4,95)
50,4
Manejo del
estrés
8
32
9
31
18,79 (DE:3,82)
47,3
Responsabili
dad por la
salud
9
36
9
33
20,64 (DE:4,57)
46,2
pág. 3875
Figura 1. Frecuencia de práctica de las dimensiones del EVPS de los estudiantes preuniversitarios de
una universidad pública, Quito, Ecuador, 2024
La dimensión relaciones interpersonales presentó una media de 2,66 puntos, lo que indicó una práctica
entre algunas veces y frecuentemente. Finalmente, la dimensión de crecimiento espiritual obtuvo la
media más alta con 3,05, lo que evidenció una práctica frecuente de conductas promotoras de salud en
esta dimensión (Figura 1).
Respecto a los factores protectores, el 94,3 % de los preuniversitarios no reportó antecedentes
patológicos personales ni diagnóstico de enfermedades crónicas. Sin embargo, el 32,2 % refirió
antecedentes familiares de diabetes. El 81,1 % calificó sus relaciones familiares como buenas, y el 68,8
% afirmó un alto nivel de motivación familiar hacia conductas promotoras de salud; el 79,2 % reportó
buenas relaciones con amigos y el 48,1% indicó un nivel de motivación medio hacia conductas
promotoras de salud por parte de los amigos (Tabla 2).
pág. 3876
Tabla 2. Distribución de la muestra de estudiantes preuniversitarios según factores protectores (n=264)
Variables
Escala
Frecuencia
%
Antecedentes
patológicos
personales
Si
15
5,7
No
249
94.3
Antecedentes
familiares (tipo de
enfermedad)
Enfermedades
cardiovasculares
47
13,9
Cáncer
73
21,6
Enfermedades respiratorias
crónicas
13
3,8
Diabetes
109
32,2
Otros
3
0,9
Ninguna
45
13,3
No se
8
14,2
Percepción de la
calidad de las
relaciones familiares
Bueno
214
81,1
Regular
50
18,9
Malo
0
0
Nivel de motivación
familiar hacia
conductas
promotoras de salud
Alto
181
68,6
Medio
77
29,2
Bajo
4
1,5
Ninguno
2
0,8
Percepción de las
relaciones con los
amigos
Bueno
209
79,2
Regular
54
20,5
Malo
1
0,4
Nivel de motivación
de amigos hacia
conductas
promotoras de salud
Alto
119
45,1
Medio
127
48,1
Bajo
14
5,3
Ninguno
4
1,5
Accesibilidad a áreas
para recreación y
actividad física en el
entorno de
residencia
Muy accesible
69
26,1
Medianamente accesible
113
42,8
Poco accesible
72
27,3
No accesible
10
3,8
pág. 3877
Accesibilidad a áreas
para recreación y
actividad física en el
entorno
universitario
Muy accesible
28
10,6
Medianamente accesible
113
42,8
Poco accesible
99
37,5
No accesible
24
9,1
Nivel de acceso a
alimentación de
calidad en el hogar
Muy accesible
142
53,8
Medianamente accesible
102
38,6
Poco accesible
20
7,6
No accesible
0
0
Nivel de acceso a
alimentación de
calidad en la
universidad
Muy accesible
53
20,1
Medianamente accesible
123
46,6
Poco accesible
81
30,7
No accesible
7
2,7
Accesibilidad a
información sobre
temas de salud
Muy accesible
96
36,4
Medianamente accesible
137
51,9
Poco accesible
31
11,7
No accesible
0
0
Nivel de confianza en
sí mismo para
realizar conductas
promotoras de salud
Seguro de hacerlo
130
49,2
Capaz de hacerlo
moderadamente
129
48,9
No se siente capaz de hacerlo
5
1,9
Motivación personal
hacia las conductas
promotoras de salud
Beneficios para la salud
239
90,5
Imagen corporal
163
61,7
Prescripción médica
61
23,1
Porque los demás lo hacen
10
3,8
Disfruta de la actividad
82
31,1
Otras
1
0,4
En cuanto a la accesibilidad a áreas de recreación y actividad física, el 26,1 % de los estudiantes reportó
que su entorno residencial era muy accesible y únicamente el 10,6 % lo reportó así en el entorno
universitario. El acceso a alimentación de calidad en la residencia fue muy accesible para el 53,8 % de
pág. 3878
los encuestados; sin embargo, en el área universitaria fue muy accesible solamente para el 20,1 % (Tabla
2).
Además, el 36,4 % indicó que la información sobre temas de salud fue accesible. El 50,8 % indicó no
sentirse capaz o sentirse medianamente capaz de efectuar conductas promotoras de salud. Por último, el
90,5 % reportó que se sentían motivados a realizarlas por los beneficios para su salud (Tabla 2).
En relación con los factores de riesgo, se encontró que el 98,5 % de los encuestados no fumaba y el 99,2
% refirió no consumir drogas. Sin embargo, el 37,1 % manifestó haber ingerido bebidas alcohólicas en
una frecuencia de algunas veces y rara vez. El 48,1 % refirió automedicarse en los últimos seis meses
y el 15,9 % manifestó hacerlo algunas veces (Tabla 3).
Tabla 3. Distribución de la muestra de estudiantes preuniversitarios según factores de riesgo. (n=264)
Variables
Escala
Frecuencia
%
Consumo de cigarrillos
Si
4
1,5
No
260
98,5
Frecuencia automedicación en
los últimos 6 meses
Frecuentemente
5
1,9
Algunas veces
42
15,9
Rara vez
107
40,5
Nunca
110
41,7
Consumo de drogas en los
últimos 6 meses
Si
2
0,8
No
262
99,2
Frecuencia consumo de drogas
en los últimos 6 meses
Frecuentemente
0
0
Algunas veces
0
0
Rara vez
2
0,8
Nunca
262
99,2
Consumo de bebidas alcohólicas
en los últimos 6 meses
Si
98
37,1
No
166
62,9
Frecuencia consumo de bebidas
alcohólicas en los últimos 6
meses
Frecuentemente
0
0
Algunas veces
26
9,8
Rara vez
88
33,3
Nunca
150
56,8
pág. 3879
Consumo de comidas chatarra
Frecuentemente
27
10,2
Algunas veces
159
60,2
Rara vez
75
28,4
Nunca
3
1,1
Saltarse las comidas
Frecuentemente
33
12,5
Algunas veces
104
39,4
Rara vez
101
38,3
Nunca
26
9,8
Comer fuera de horarios
Frecuentemente
70
26,5
Algunas veces
124
47,0
Rara vez
65
24,6
Nunca
5
1,9
Horario de clases permite la
ejecución de conductas
promotoras de salud
Frecuentemente
45
17,0
Algunas veces
158
59,8
Rara vez
57
21,6
Nunca
4
1,5
Rutina universitaria permite
disponer de tiempo para comer
Siempre
14
5,3
A menudo
101
38,3
A veces
117
44,3
Raramente
29
11,0
Nunca
3
1,1
Rutina universitaria permite
disponer de tiempo para dormir
Siempre
12
4,5
A menudo
60
22,7
A veces
112
42,4
Raramente
67
254
Nunca
13
4,9
Rutina universitaria permite
disponer de tiempo para
recrearse
Siempre
7
2,7
A menudo
56
21,2
A veces
122
46,2
Raramente
73
27,7
Nunca
6
2,3
Rutina universitaria permite
disponer de tiempo para hacer
deberes
Siempre
55
20,8
A menudo
123
46,6
A veces
70
26,5
Raramente
14
5,3
Nunca
2
0,8
pág. 3880
El consumo de comida chatarra y comer fuera de horarios fueron reportados entre frecuentemente y
algunas veces por más del 70 %. Además, el 51,9 % manifestó saltarse las comidas y el 55,3 % refirió
que su rutina universitaria les permitió disponer de tiempo para comer con una frecuencia entre a veces
y raramente (Tabla 3).
El 59,8 % indicó que su horario de clases le permitió realizar conductas saludables algunas veces,
mientras que el 72,7 % de los estudiantes refirieron que entre a veces y nunca dispuso de tiempo para
dormir. El 32,6 % manifestó que entre a veces y nunca dispuso de tiempo para hacer deberes y
únicamente el 23,9 % reportó haber dispuesto de tiempo para recrearse (Tabla 3).
DISCUSIÓN
Con respecto a la caracterización de los estudiantes la edad media fue de 18 años y la mayoría informó
ser soltero, lo que coincide con estudios similares que indican que los universitarios se encuentran en
una etapa transitoria entre la adolescencia y adultez (Espinoza et al., 2024; Patiño et al., 2022; Zambrano
Bermeo et al., 2023), por lo que a raíz de esta etapa los jóvenes presentan ausencia o baja percepción
del riesgo asociado a varios comportamientos que influyen en la probabilidad de desarrollar ECNT (Jane
Ling et al., 2023). La mayoría de los participantes fueron mujeres lo que coincide con las
investigaciones, que evidencian que las carreras de la salud son mayormente optadas por este género, lo
cual puede estar relacionado a la histórica asociación de las funciones de cuidado con las mujeres (Çol
et al., 2024; Ortigoza & Barrios, 2023; Zambrano Bermeo et al., 2023). En cuanto al nivel
socioeconómico, la mayoría estuvo entre medio y medio bajo, lo que se encuentra vinculado con el
hecho de que el estudio fue realizado en una universidad pública y se espera que el grupo poblacional
provenga de hogares con ingresos moderados o limitados.
En cuanto al estilo de vida, se determinó que más de la mitad de los universitarios no presentan un EVPS
alto con una media de 130,42 puntos. Esta situación es similar en Colombia, donde la media obtenida
del EVPS total fue de 141,25 puntos para hombres y 135,87 para mujeres (Patiño et al., 2022), Cruz-
León, et al., en su investigación describen que los universitarios se encuentran en una posición de estrés
y cambios de acuerdo a las funciones que desempeñen por lo que se encuentran expuestos a desarrollar
hábitos negativos y una baja calidad de vida (Cruz-León et al., 2022). En este contexto, la teórica Nola
Pender, en su MPS, afirma que el conjunto de factores individuales, psicológicos, socioculturales y de
pág. 3881
influencias situacionales y sociales tienen la capacidad de generar una influencia directa en la realización
de conductas promotoras de salud (Navarro-Rodríguez et al., 2023). Por lo anterior, los resultados
obtenidos pueden relacionarse con las influencias personales y situacionales, a la percepción de barreras
para la acción y de una baja percepción de beneficios para la práctica de conductas promotoras de salud.
La dimensión de crecimiento espiritual destacó como la más practicada. Este hallazgo coincide con lo
encontrado en Argentina, donde 55,9 % de los participantes presentaron hábitos saludables relacionados
con esta dimensión (Ortigoza & Barrios, 2023), y en Colombia, donde la dimensión más practicada fue
crecimiento espiritual con una media de 27,7 (Zambrano Bermeo et al., 2023). Este hallazgo resulta un
aspecto relevante en el sentido de que el crecimiento espiritual no depende de recursos materiales, sino
de la disposición personal, lo que lo hace una práctica accesible. Desde esta perspectiva, la conexión
con un poder superior podría fomentar una mayor sensación de bienestar en los universitarios, dado que,
la espiritualidad se encuentra fuertemente asociada con mejor control del estrés y mejores relaciones
sociales, consolidándose, así como un factor protector que contribuye al desarrollo de la salud
(Castellanos et al., 2020).
Por el contrario, la dimensión menos practicada fue actividad física, estos resultados son similares a los
reportados en Colombia (Ospina et al., 2022; Zambrano Bermeo et al., 2023), donde observaron que en
la etapa universitaria se reduce la práctica de actividad física con relación a la educación primaria y
secundaria lo que fue atribuido a un abandono secuencial desde la pubertad y a las demandas de tiempo
y de carga académica que exigen los estudios universitarios (Ospina et al., 2022). Según Nola Pender,
las demandas son influencias situacionales que inciden de forma directa en la adopción de conductas
promotoras de salud (Alligood & Tomey, 2022). Además, la falta de actividad física se encuentra
asociada con el nivel de estrés (Chalapud Narvaez et al., 2022), lo cual impacta de forma negativa a la
práctica de estilos de vida saludables. Se evidenció que, en la dimensión de manejo del estrés, menos de
la mitad de los encuestados reportó prácticas de manejo del estrés de manera ocasional, resultado que
tiene similitud con lo expuesto en las investigaciones de Zambrano Bermeo et al., quienes refieren un
manejo deficiente del estrés en los estudiantes (Zambrano Bermeo et al., 2023), mientras que, Ortigoza
& Barrios, reportaron bajos índices de prácticas saludables en esta dimensión en estudiantes de
pág. 3882
enfermería, lo que fue asociado a factores como altas demandas académicas, periodos de exámenes,
falta de sueño y mala alimentación (Ortigoza & Barrios, 2023).
En la presente investigación, se evidenció que la carga académica reflejada en el horario de clases
impacta en la disponibilidad de tiempo para actividades como dormir, recreación y cumplir obligaciones
académicas, así también, la falta de acceso a espacios recreativos, tanto en los hogares como en la
universidad, podrían también representar una barrera que afecta el compromiso de los estudiantes con
conductas promotoras de salud y pueden considerarse influencias situacionales del entorno que impactan
directamente en su bienestar (Alligood & Tomey, 2022).
En la dimensión de responsabilidad por la salud, menos de la mitad de los participantes reportaron
practicarla algunas veces, lo que podría estar relacionado con las limitaciones de tiempo debido a las
exigencias universitarias. En esta investigación, la baja responsabilidad por la salud podría relacionarse
también con una insuficiente formación en temas de salud (81 %) y poca accesibilidad a información
sobre este tema (63,6 %), lo que dificulta la percepción de beneficios de las conductas saludables y
limita el compromiso con su salud (Alligood & Tomey, 2022).
En cuanto a la dimensión nutrición, los estudiantes refirieron practicarla con una frecuencia de algunas
veces. Estos resultados coinciden con lo reportado en una investigación en Colombia, donde se vincula
este problema con el nivel socioeconómico de los universitarios (Patiño et al., 2022). Además, en este
estudio se observaron otros factores como la escasa oferta de alimentos saludables cerca de los predios
universitarios y el alto costo de opciones nutritivas, que solo el 20,1 % de los estudiantes considera
accesibles. Así también, se encontró que el horario de clases y la carga académica podrían repercutir en
hábitos negativos como saltarse comidas, comer fuera de horarios y consumir comida chatarra, lo que
incide en alteraciones del peso e incremento del riesgo de desarrollo de ECNT (Romero et al., 2022).
Con respecto a las relaciones interpersonales, los estudiantes indicaron practicarla con una periodicidad
de algunas veces y frecuentemente, lo que se reflejó en que la mayoría calificó sus relaciones familiares
como buenas y refirió una alta motivación hacia conductas saludables proveniente de su familia. En este
sentido, el apoyo familiar se percibe como un factor protector relevante debido a que la dinámica
familiar y el clima social pueden influir directamente en la salud y en los comportamientos vinculados
a la práctica de conductas saludables por parte de los universitarios (González-Angulo et al., 2022).
pág. 3883
Según Pender, las dinámicas familiares positivas y el apoyo social favorecen el compromiso para adoptar
estilos de vida saludables cuando las personas importantes para ellos ofrecen apoyo para llevarla a cabo
(Alligood & Tomey, 2022).
Finalmente, la mitad de los estudiantes percibe niveles moderados o nulos de confianza en su capacidad
para realizar conductas promotoras de salud, lo que se identificó como un aspecto crítico, ya que niveles
bajos de autoconfianza incrementan la percepción de barreras para la práctica de estas conductas, lo que
afecta a su motivación para llevarlas a cabo (Navarro-Rodríguez et al., 2023). Por lo tanto, este hallazgo
evidencia un factor clave que debe ser fortalecido, ya que cuando este aspecto se encuentra en niveles
altos, constituye un factor protector que incrementa la adopción de un estilo de vida promotor de salud
(Alligood & Tomey, 2022).
CONCLUSIONES
Más de la mitad de los estudiantes del curso de nivelación presentaron un EVPS bajo, destacándose
como dimensiones menos practicadas la actividad física, manejo del estrés y responsabilidad por la
salud. En contraste, la dimensión mejor puntuada fue crecimiento espiritual.
Entre los factores protectores del EVPS, se identificó la ausencia de antecedentes patológicos
personales, buenas relaciones interpersonales con familia y amigos, un nivel de motivación familiar alto,
accesibilidad a alimentación de calidad en el hogar y su principal motivación para llevar a cabo
conductas promotoras de salud fueron los beneficios para su salud. Estos factores se vinculan
principalmente con los componentes del MSP relacionados a factores personales, percepción de
beneficios de la acción e influencias personales, lo que favorece a la adopción de conductas promotoras
de salud.
Respecto a los factores de riesgo, se identificaron elementos no modificables como antecedentes
patológicos familiares y modificables asociados a la calidad de la alimentación en la universidad, falta
de espacios recreativos universitarios y en el entorno familiar, falta de acceso a información sobre temas
de salud, bajo nivel de confianza en la propia capacidad para llevar a cabo conductas promotoras de
salud y un horario académico que dificulta su práctica. Estos factores pueden transformarse en
protectores mediante un accionar institucional que promueva la promoción y prevención en salud, así
como el compromiso personal de los estudiantes con su bienestar y mejora de su EVPS.
pág. 3884
Este estudio evidencia que evaluar el EVPS permite comprender de manera integral los elementos que
facilitan o dificultan la ejecución de conductas promotoras de salud e identificar aquellas fortalezas y
áreas a mejorar para alcanzarlas. En este sentido, se resalta la necesidad e importancia de emplear un
modelo teórico sólido como el MPS para comprender fenómenos del comportamiento humano, lo cual
fortalece a la profesión de enfermería para llevar a cabo intervenciones de promoción de la salud.
Entre las limitaciones de esta investigación, la evaluación del EVPS se basó en la aplicación de un
instrumento de autoevaluación, lo que implica un grado de subjetividad por parte de los participantes.
Se recomienda realizar estudios adicionales que incluyan una visión multidisciplinar para obtener un
mejor panorama del fenómeno.
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