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INTRODUCCIÓN
La industria musical contemporánea ha experimentado una transformación significativa en la manera
en que se conceptualizan y ejecutan las presentaciones en vivo. Tradicionalmente, los conciertos eran
entendidos como espacios de interpretación musical en los que el artista ejecutaba un repertorio frente
a una audiencia. Sin embargo, en el contexto actual, las presentaciones en vivo han evolucionado hacia
sistemas complejos de producción de experiencias que integran elementos visuales, narrativos,
emocionales y tecnológicos dentro de un mismo evento cultural (Hesmondhalgh, 2013; Wikström,
2013).
Este cambio responde, en gran medida, a la transformación del consumo cultural en la economía digital.
Las audiencias contemporáneas no buscan únicamente escuchar música, sino vivir experiencias
memorables que generen conexión emocional, participación activa y sentido de pertenencia (Pine &
Gilmore, 1999; Baym, 2018). En este escenario, la experiencia musical en vivo se convierte en un
espacio de interacción en el que se construyen significados compartidos entre artistas y audiencias.
Dentro de este contexto, la performance vocal adquiere un rol central en la configuración de la
experiencia en vivo. La voz no solo funciona como medio de interpretación musical, sino como
herramienta de comunicación emocional, construcción narrativa y articulación de la relación entre el
artista y el público. Estudios en performance y estudios culturales han señalado que la presencia escénica
y la interacción con audiencias constituyen elementos clave en la construcción de experiencias
performativas (Auslander, 2008).
Adicionalmente, la evolución de los formatos de presentación ha ampliado las posibilidades de diseño
de experiencias en vivo. Los artistas contemporáneos deben adaptarse a escenarios diversos que
incluyen conciertos tradicionales, festivales, presentaciones íntimas y eventos híbridos que combinan
elementos presenciales y digitales. Esta diversidad de formatos requiere un enfoque estratégico en la
construcción de la experiencia escénica.
A pesar de la importancia de estos procesos, la literatura académica ha abordado de manera limitada el
diseño estratégico de experiencias musicales en vivo desde la perspectiva de la performance vocal. La
mayoría de los estudios se han enfocado en aspectos técnicos de producción de conciertos o en análisis
culturales del performance, sin integrar la voz como eje estructural del diseño de la experiencia.